Vivian Wilson, la hija trans de Elon Musk, protagoniza la última campaña de la marca de Rihanna, Savage X Fenty 

Vivian Wilson, la hija trans de Elon Musk, protagoniza la nueva campaña de Savage X Fenty, la marca de lencería de la cantante barbadense, Rihanna. Desde su primera aparición como modelo de la marca a principios de enero, la presencia de Vivian en la campaña ha desatado un intenso debate y postura polarizadas en la opinión pública y las redes sociales respecto a la moda, la visibilidad y la representación. 

Tras la polémica mediática desatada después de que Elon Musk la desconociera como su hija y dijera que tiene una enfermedad mental por ser una mujer trans, Vivian llega con un peso cultural inevitable. Sin embargo, la marca se niega a enmarcarla dentro de ese discurso y la presenta como a cualquiera de sus modelos: segura de sí misma, visible, empoderada y sin complejos. Y, al parecer, esa normalización e inclusión es lo que disgusta a muchos. 

Desde el lanzamiento de la campaña, las reacciones han sido rápidas y divididas. Los seguidores celebraron la inclusión como algo muy esperado y elogiaron a Savage X Fenty por mantener su compromiso con la representación e inclusión sin convertirlo en un espectáculo. Para ellos, la presencia de Vivian pronostica un futuro donde la inclusión no necesita justificación ni explicaciones y donde la visibilidad no está condicionada.

Los críticos, por su parte, también abonaron al debate. Algunos cuestionaron las motivaciones detrás de la decisión, presentándola como una incursión política en la moda en un momento crítico. Otros se obsesionaron con los antecedentes familiares de Vivian, argumentando que su apellido por sí solo imposibilita la neutralidad. Las secciones de comentarios rápidamente se volvieron hostiles y el debate pasó de la crítica de moda a los ataques personales, lo que pone de manifiesto la fragilidad del debate sobre la visibilidad trans.

Sin embargo, las marcas de Rihanna han apelado por la inclusión desde sus inicios hace algunos años y algunos analistas, de hecho, han relacionado su éxito de ventas con esta estrategia. Tanto la marca de cosméticos, Fenty Beauty, como la de lencería, Savage X Fenty, han incluido desde el principio líneas de productos dirigidas a distintos tonos y texturas de piel y tallas variadas para todos los cuerpos. 

Aunque Vivian ya había aparecido previamente posando para la marca, las imágenes publicadas este 2 de febrero han intensificado el debate. En las últimas imágenes, Vivian posa en lencería negra, con una estética minimalista y pulida. Las imágenes se centran en la imagen de Vivian sin imponer narrativas sobre su cuerpo o identidad, ni intentar suavizar ni dramatizar el momento. El estilismo deliberado permite que su presencia misma haga el trabajo.

Lo que más destaca de la campaña no es la presencia misma de Vivian, sino la forma en que se le incluye. No se le presenta, explica ni defiende. Simplemente se integra al universo de la marca de forma inevitable y sin titubeos como una modelo que no pide espacio, sino que lo ocupa. Y eso, en el panorama actual de la moda y del acoso mediático a las personas trans, sigue siendo disruptivo.

A pesar de las críticas y los elogios, Vivian no ha hecho declaraciones públicas. Ese silencio se interpreta como compostura y asertividad, no como evasión. En una era donde se espera que las figuras públicas aclaren, contextualicen, polaricen y respondan al instante, elegir no involucrarse en disputas se convierte en una forma de templanza. Su presencia en la campaña habla por sí sola.