Desde el 2010, cada 19 de febrero, se conmemora el Día Internacional contra la LGBTQfobia en el deporte. La fecha se emplea para reflexionar sobre la discriminación dentro del deporte y busca impulsar acciones de inclusión, tolerancia y respeto. Surgió principalmente en Europa, pero, tras la difusión en redes sociales y la iniciativa de distintos equipos y ligas deportivas, hoy es internacionalmente conmemorada.
El 19 de febrero se eligió en honor a la fecha de nacimiento de Justin Fashanu, el primer futbolista profesional en declararse gay públicamente en 1990. Después de su anuncio a través de una entrevista en televisión, el futbolista inglés declaró sufrir acoso y discriminación mediática y profesional. Su carrera se deterioró rápidamente y se retiró de forma prematura. Posteriormente, se quitó la vida 8 años después de su anuncio.
La historia desafortunada de Fashanu evidencia lo difícil que puede ser para muchos deportistas hacer pública su sexualidad. Ciertamente han pasado 35 años de que Fashanu se declaró gay, pero las condiciones no han cambiado mucho en el mundo muchas veces hipermasculino y conservador del deporte. En pleno 2026, Josh Cavallo, el futbolista profesional australiano que se declaró gay en 2021, declaró que tuvo que dejar su equipo, el club Adelaide United, debido a la discriminación y homofobia interna que sufrió.
Otro caso de ejemplo es el de Pascal Kaiser, el árbitro alemán que se volvió viral tras proponerle matrimonio a su novio frente a un estadio con más de 50,000 personas. Poco después de su declaración, Pascal fue blanco de ataques y amenazas en redes sociales que terminaron en dos agresiones violentas. Aun cuando el árbitro de 27 años había informado a la policía, esta no consideró necesario garantizar su seguridad. En este caso, la homofobia provino de afuera y no de sus colegas profesionales, pero sigue siendo un ejemplo del odio que impera en el entorno deportivo.
Otros deportistas de ligas profesionales quu han hecho pública su sexualidad han hablado de la homofobia existente dentro de los deportes y lo difícil que puede ser encontrar un espacio seguro. Mitch Brown, jugador profesional retirado del futbol americano en Australia, declaró su bisexualidad en 2025, convirtiéndose en el primer miembro de la liga profesional en hacerlo en sus 129 años de existencia. Mitch señaló que nunca se sintió seguro para expresar su sexualidad y vivía con vergüenza y miedo a burlas o rechazo por parte de aficionados y su mismo equipo.
Aunque la discriminación y rechazo son más explicitas en el mundo del deporte masculino debido al machismo y las masculinidades tóxicas y hegemónicas imperantes, lo cierto es que atraviesa a todas las identidades LGBTQ+. Para las personas transgénero existen incluso bloqueos institucionales para acceder al deporte. Todo esto impide que los deportistas se sientan con la libertad de hablar abiertamente sobre su sexualidad dentro de sus quipos o que incluso decidan retirarse o no acercarse al deporte.
En el caso de las personas trans, en los últimos meses hemos visto una presión política sobre el Comité Olímpico Internacional para bloquear el acceso a las competencias olímpicas. Países con una gran influencia en el deporte, como Estados Unidos, han bloqueado su acceso al deporte de élite a través de decretos, incluso cuando existe evidencia de que las personas trans representan menos del 0.01% de los atletas del país. El Comité Olímpico anunció la posibilidad de restablecer las pruebas genéticas, abandonadas hace más de 30 años, para excluir a las mujeres transgénero de las competencias.
Sin embargo, no existe evidencia médica y científica solida que sustente la exclusión de las personas trans en el deporte. De hecho, es lo opuesto. Una investigación publicada en 2026 por investigadores de la Universidad de São Paulo analizó 52 estudios con 6,485 participantes para evaluar la composición corporal y la condición física de mujeres trans y cisgénero y la existencia de ventajas físicas de un grupo sobre otro. El estudio concluyó que no se observaron diferencias significativas en ninguna de las variables analizadas y que las mujeres trans “no representan una amenaza en el deporte femenino”.
Para el caso del deporte femenil, la situación puede ser un poco menos complicada, pero no está exenta de lesbofobia. Aunque la representación de mujeres sáficas en el deporte es mucho mayor, algunas también han denunciado discriminación y obstáculos profesionales. Entre los ejemplos se entran Billie Jean King, futbolista estadounidense que perdió sus patrocinios una vez que se declaró lesbiana. En México, las futbolistas Stephany Mayor y Bianca Sierra recibieron varios ataques lesbofóbicos en redes sociales tras hacer pública su relación.
Ante el panorama de discriminación y rechazo contra los deportistas abiertamente LGBTQ+ dentro del deporte, es importante seguir visibilizando los casos de LGBTQfobia y presionando por la creación de políticas y reglamentos dentro del deporte que garanticen la inclusión y la seguridad de todas, todos y todes.
