Malasia bloquea Grindr y Blued en un constante aumento de las restricciones contra la población LGBTQ+

El medio de noticias South China Morning Post compartió este miércoles 25 de febrero que, en una tendencia de restricciones a la comunidad LGBTQ+ en Malasia, el gobierno del país bloqueó las aplicaciones de citas Grindr y Blued. El medio señala que el país ha intensificado la represión contra la población LGBTQ+ y que esta es solo la última medida de un clima social cada vez más restrictivo. 

De acuerdo con la información compartida, la Comisión de Comunicaciones y Multimedia Malasia (CCMM), que supervisa el contenido de internet en el país, bloqueó el acceso a las aplicaciones y afirmó que está buscando la forma de colaborar con Google y Apple, las empresas que las distribuyen a través de sus tiendas de aplicaciones. La CCMM también afirmó que está examinando varias medidas legislativas para bloquear permanentemente estas aplicaciones. 

La CCMM afirmó que “tomará medidas contra el contenido o las funciones de la aplicación que infrinjan las leyes nacionales, incluyendo aquellas que impliquen la difusión de contenido pornográfico o inmoral, explotación o abuso, fraude, abuso infantil o amenazas a la seguridad pública”. Esta declaración se realizó en respuesta a un legislador del del Partido Islámico Panmalasio, del país que acusó a las aplicaciones de facilitar relaciones “pervertidas”. 

Si bien las aplicaciones de citas como Grindr pueden no tener la mejor reputación en los países occidentales, en países como Malasia que no ofrecen libertades al colectivo LGBTQ+, las personas usan las aplicaciones no solo para concretar encuentros sexuales, si no también para hacer amigos, informarse sobre eventos sociales en línea y en la vida real y formar redes de apoyo. La censura de las aplicaciones amenaza con aislar cada vez más a las personas LGBTQ+, dificultando la creación de relaciones significativas.

Malasia, de población mayoritariamente musulmana, cuenta con algunas de las leyes más estrictas del Sudeste Asiático en lo que respecta a las personas LGBTQ+. Las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo están prohibidas tanto por un estatuto de sodomía de la época colonial como por la sharia islámica aplicable a los musulmanes, con penas que incluyen multas, azotes y prisión. Recientemente, el sentimiento anti-LGBTQ en el país se ha fortalecido e intensificado. 

La prohibición de las aplicaciones de citas se suma a las señales de un clima social cada vez más restrictivo que alimenta la preocupación por las crecientes restricciones a las libertades civiles, mientras Malasia busca proyectarse como una economía moderada y proempresarial. El primer ministro Anwar Ibrahim lidera una frágil coalición que depende en gran medida del apoyo malayo-musulmán, en un momento en que el partido islamista de la oposición ha fortalecido su atractivo entre los votantes conservadores.

En los últimos años, el país ha registrado múltiples actos violentos contra personas LGBTQ+. En 2011, las autoridades escolares malasias enviaron a 66 adolescentes musulmanes a un campo correccional después de que sus profesores los identificaran como afeminados. En 2012, el país prohibió los personajes gais en todos los programas de televisión y radio nacionales. En 2013, el gobierno malasio patrocinó un musical titulado Asmara Songsang (Deseo anormal), para educar a los jóvenes sobre los peligros de ser queer. 

En 2015, la organización Human Rights Watch criticó a Malasia por multar y encarcelar a mujeres transgénero. En junio de 2017, el sistema de salud del país ofreció a sus ciudadanos premios en efectivo por realizar videos anti-LGBTQ. Ese mismo año, un joven de 18 años fue golpeado, quemado, recibió un disparo en la ingle y fue declarado con muerte cerebral luego de que sus compañeros de clase lo atacaran “por ser afeminado”.

En agosto de 2018, la policía de Kuala Lumpur allanó el bar gay Blue Boy. Posteriormente, el Ministerio del Territorio Federal afirmó que los arrestos tenían como objetivo “detener la propagación de la cultura LGBTQ en la sociedad”. Ese mismo mes, las autoridades condenaron a dos mujeres a azotes públicos por “intento de relaciones sexuales”. En 2019, varias mujeres trans fueron golpeadas, hospitalizadas o asesinadas por grupos violentos. Ese mismo año, cuatro hombres fueron azotados públicamente por mantener un encuentro homosexual a puerta cerrada. 

En 2023, las autoridades cancelaron un festival de música en la capital, Kuala Lumpur, después de que los integrantes masculinos de la banda “The 1975” se besaran en el escenario. El gobierno también confiscó relojes con temática del Orgullo LGBTQ+ fabricados por la empresa suiza Swatch. En 2024, el principal periódico malasio, Sinar Harian, publicó una lista de maneras de identificar a un hombre gay o una lesbiana. 

En noviembre de 2025, las autoridades malasias allanaron un supuesto “spa gay” en la capital, Kuala Lumpur, lo que resultó en la detención de 200 personas. A principios de este año, el ministro de Asuntos Religiosos de Malasia, Zulkifli Hasan, fue objeto de numerosas burlas en línea por afirmar que el estrés laboral puede volver a las personas homosexuales.

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