El actor y modelo estadounidense, Zane Phillips, participó como invitado especial en la celebración de graduación de la Fundación Point realizada recientemente en Los Ángeles. La Fundación Point es una organización benéfica estadounidense que otorga becas para financiar estudios de jóvenes que se identifican como LGBTQIA+. Junto con la también ponente invitada, Michelle Visage, Zane habló de la importancia de apoyar a los estudiantes LGBTQIA+.
Durante su intervención en la ceremonia, la estrella compartió cómo su pasión por la educación y la comunidad LGBTQIA+ se convirtió en una parte fundamental de su misión personal. Compartió que, cuando vivía en Nueva York y pasaba sus días recorriendo la ciudad y yendo a audiciones, en realidad trabajaba como tutor, algo que nadie imaginaría: “Tengo una tremenda pinta de tonto”. La sala estalló en carcajadas ante el toque de humor muy bien recibido.
El actor explicó a los asistentes qué sabía, por experiencia propia, que la educación es importante: “Crecí en una comunidad donde hacer publica mi sexualidad no era una opción para mí. No fue hasta que me fui a estudiar a la universidad cuando llegué a conocerme a mí mismo de verdad. Pude conocer gente nueva, explorar nuevas perspectivas y, lo más importante, disfruté de la libertad de ser yo mismo”.
El viaje de autodescubrimiento que señala el actor es una experiencia conocida para muchas personas LGBTQIA+ que al ingresar a la universidad pueden experimentar la primera oportunidad de vivir con autenticidad. La Fundación Point conoce este contexto y ayuda a sus becarios a hacer realidad sus aspiraciones académicas y personales. Con su participación, la organización busca apoyar a jóvenes para que se conviertan en líderes influyentes en su entorno, carrera y comunidad.
Michelle Visage, colaboradora de la Fundación Point y “orgullosa madre de un hijo transmasculino no binario”, también habló durante la ceremonia de graduación sobre el poder de la autenticidad y de cómo esta fomenta la conexión y el sentido de comunidad. “Hubo momentos en mi vida en los que sentía que debía demostrar continuamente que pertenecía a un lugar. Como si tuviera que modificar mi forma de ser para encajar en espacios que nunca fueron creados para mí”, compartió.
“Cada vez que intentaba hacerme más pequeña, lo sentía: esa desconexión, esa soledad. Pero en el instante en que elegí la autenticidad, una autenticidad caótica, estridente y sin complejos, encontré a mi gente. Encontré a mi comunidad y eso lo cambió todo. La conexión y la comunidad te salvarán cuando todo lo demás se desmorone”, añadió Michelle.
En cuanto a cómo desenvolverse en el ámbito educativo en la era de la IA, Zane afirmó que la cultura queer tiene mucho que enseñar al mundo. Lo que aprendió como tutor es que “los estudiantes que obtenían mejores resultados y parecían disfrutar más eran aquellos apasionados por aprender; a quienes les apasionaba el proceso”. También reconoció el desafío que afronta la educación en una época en la que “llevar ChatGPT en el bolsillo en todo momento” es la norma.
“Nosotros, tanto estudiantes como líderes, tenemos un reto enorme. Debemos inspirar a los demás a amar el proceso, y creo que las personas queer tienen mucha experiencia en eso. La cultura queer se construye sobre la fricción… sobre ir a contracorriente… sobre encontrar tu propio camino en un mundo que no fue diseñado para ti. La existencia de la comunidad LGBTQ+ nos recuerda nuestra capacidad para esforzarnos, desafiar las normas y hallar nuestro propio camino”.
La Fundación Point fue creada en 2001 con una primera promoción de tan solo ocho becarios. Después de 25 años, ha crecido hasta convertirse en la organización de becas más grande de Estados Unidos dedicada a apoyar a estudiantes LGBTQIA+ y aliados para alcanzar sus aspiraciones educativas y convertirse en la próxima generación de líderes. El año académico pasado, otorgó más de 1,000 becas y reconocimientos a estudiantes de todo el país. Para el próximo año académico, alcanzará un hito histórico: la concesión de una cifra récord de 1.250 becas.
