Kieron Moore habla sobre los retos de actuar en la polémica película LGBTQ+ Blue Film: “Quiero ser un artista provocador”

En una entrevista publicada esta semana por la revista OUT, Kieron Moore habla sobre su vida personal, su carrera y sus proyectos de 2025 como “Reclutas” (Boots) y la pelíccula “Blue Film”. El actor británico, que llegó a la actuación tras una década como boxeador profesional, confesó que, aunque se siente realizado como actor, siempre ha tenido la inquietud de buscar interpretaciones que le permitan experimentar una sensación de riesgo y diversificar su trabajo actoral.

Kieron le contó a OUT que, durante las huelgas de Hollywood, mientras esperaba que la producción de la serie Reclutas se reanudara, el proyecto de una nueva película le llegó por correo. Se trataba de Blue Film, uno de esos papeles riesgosos que el actor de Mánchester había estado esperando. Se trata de una película controvertida sobre un chico de webcam y trabajador sexual gay que se presenta como un hombre hipermasculino, dominante y mujeriego, pero que en realidad anhelaba amor, cuidado e intimidad queer.

“Cuando llegó el momento, mi equipo me dijo: Mira, no mucha gente se atreverá a hacer esto… ¿Pero te atreverás tú? Y sentí que estaba preparado. Me aterraba, pero estaba completamente absorto. Lo leí un par de veces y pensé: Me da más miedo que lo haga otra persona”, compartió Kieron. El miedo a perder esta oportunidad lo inspiró a sumergirse en la interpretación más desafiante de su carrera. 

Fuente: www.out.com

Blue Film, la primera película del cineasta queer Elliot Tuttle, se estrenó en el Festival de Cine de Edimburgo tras haber sido supuestamente rechazada por festivales de mayor renombre como el SXSW de Texas y el Sundance. No es para menos, de acuerdo con las opiniones de quienes ya la vieron, Blue Film no es una película para todos los públicos. Es una cinta provocadora que aborda temas de pedofilia y homofobia internalizada. 

La cinta se centra en Aaron Eagle (Kieron Moore), un trabajador sexual de veintitantos años que acepta pasar la noche con un hombre mayor llamado Hank Grant (Reed Birney) y descubre un vínculo inquietante con su pasado. Durante su tiempo juntos, varios giros argumentales revelan la verdadera identidad de estas personas, qué los une y qué mentiras se han estado contando entre ellos y a sí mismos.

Kieron señaló que interpretar a Aaron Eagle le exigió ser más vulnerable que nunca, actuar junto a un actor legendario durante toda la duración de la película y explorar algunos de los rincones más oscuros de la psicología humana. Declaró que no fue nada sencillo interpretar a un personaje atrapado entre personalidades, mentiras y una desesperada necesidad de pertenencia. 

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El actor de 28 años también señaló que el camino para conseguir el papel no estuvo libre de obstáculos. Tras realizar la prueba de química con Reed Birney a través de Zoom, la producción de la película le dio las gracias y le dijo que habían elegido a otro actor. Aunque Kieron reconoce que le dolió ese rechazo, también compartió que rápidamente lo acepto y lo dejó ir. Con el paso del tiempo, el actor que era la primera opción para el papel ya no pudo interpretarlo y Reed abogó para que le dieran el papel a él. 

En el segundo momento, Kieron dudó sobre aceptar el papel, pero su profesor de actuación lo convenció de aceptarlo: “Me dijo: Mira, creo que esto podría ser especial. ¿Quieres ser un actor famoso o un artista provocador? Y yo le dije: Quiero ser un artista provocador”. Una vez que aceptó el papel, la producción de Blue Film avanzó aceleradamente. “Dos semanas después estaba en Los Ángeles tiñéndome el pelo de rubio. Cinco días después me estaba depilando todo el cuerpo para las escenas con el cuerpo depilado. Estábamos metidos de lleno. Incluso ahora lo recuerdo borroso. Fue todo muy intenso”.

La película entera se rodó en tan solo 13 días. “Dos días de descanso en medio, pero sin parar”, precisó el actor. “Fue una locura; muy intenso. Creo que le sienta bien a la película”. Sin embargo, a pesar de su intensidad, la cinta aborda de manera detenida varios tabúes y Kieron también reflexionó sobre la responsabilidad que conlleva este tipo de material. “Estoy inherentemente en contra de cualquiera que dañe o toque a los niños… Para mí, mostrar lo peligroso y retorcido que puede ser eso lo convirtió en un trabajo muy real”. 

Kieron abordó también la lección de autoengaño y sobre la representación de la masculinidad en el personaje. “Lo que más me fascina de él es esa capacidad de elegir ser malo. Es algo que abunda en el mundo actual: Soy un imbécil, lo sé, lo digo y me responsabilizo… Así que no pasa nada. Y [la lección] es como: ¡No, no, no! Tú también tienes que esforzarte. Tienes que cambiar eso. Tienes que ser consciente de ello. Aaron/Alex es la personificación de eso”, añade Kieron.

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El actor comenta con franqueza que también se sintió desafiado por la parte física del personaje. “A Aaron le encanta que lo miren y le encanta estar desnudo. Personalmente, no soy así para nada. Siempre ando en camiseta o bermudas. No me importa quitarme la camiseta, pero aparte de eso, no lo disfruto”, dice entre risas. “A Aaron le encanta que lo admiren superficialmente, pero le aterroriza que lo miren por dentro. Eso es lo hermoso de la película: ver que todo es una fachada y cómo se derrumba. Es profundamente incómodo, pero fascinante, creo”.

Kieron también realizó varios elogios para Elliot Tuttle, guionista y director de Blue Film, quien escribió el guion con tan solo 23 años: “Recuerdo la primera vez que leí el guion y pensé: “¿Este hombre tiene 23 años y escribió esto? Tiene un talento increíble. Va a revolucionar el mundo de la escritura”. Añadió que el guion requirió muy poca improvisación: “No improvisamos mucho. Hubo momentos, como cambios en un monólogo y cosas así… Pero todo estaba ahí. El guion ya lo tenía todo”.

Ver Blue Film en su estreno en el Festival de Cine de Edimburgo fue una prueba de fuego para el actor: “Fue la primera vez que me veía en una sala de cine, así que fue una locura. Me senté junto a mi profesor de interpretación y la vi entera por primera vez. Quería experimentarla como el público. Fue profundamente incómodo y sorprendente, porque nadie siquiera probó las palomitas. La gente estaba atónita. Fue bonito ver cómo agradecían que Edimburgo la hubiera proyectado […] No creo que sea una película que se pueda decir que te gusta o no. Es más bien: ¿Cómo te hizo sentir? Esa es una mejor pregunta.”

Los comentarios que Moore recibió de sus amigos de la comunidad LGBTQ+ también fueron muy significativos. “Un amigo me llamó el lunes. Me dijo: La vi hace cinco horas y no puedo dejar de pensar en ella. Quiero que todos mis amigos gais la vean”. En el estreno en NewFest en Nueva York, Moore llevó a su compañero de reparto de Reclutas, Miles Heizer, como invitado y compartió que Miles fue muy halagador: “Me dijo: Mira, es una película difícil, pero me parece buenísima”.

Kieron también compartió que se siente más abierto a explorar nuevos horizontes y asumir más riesgos en el futuro: “Quiero hacer películas más versátiles que puedan llegar a diferentes públicos. Las necesitamos y deberíamos tenerlas […] Tengo mucha suerte de haber interpretado este año tres personajes muy diferentes: Liam en Código de Silencio, Slovacek en Reclutas y Aaron en Blue Film. Me enorgullece su singularidad”, añadió.