Polémica en Argentina: Arquidiócesis anuncia sanciones a una parroquia por casar a una pareja de personas trans 

El pasado 28 de enero, el sacerdote local de la parroquia Nuestra Señora de Pompeya, en la provincia de Corrientes, Argentina, ofició la boda religiosa de una pareja formada por dos personas trans que se habían casado previamente de forma legal. El matrimonio está formado por Solange Ayala, que se identifica como una mujer trans, e Isaías, que se identifica como un hombre trans. Ambos son activistas por los derechos de la comunidad trans en Argentina. 

En una entrevista para la Radio Sudamericana, Solange describió el hecho como un gesto de apertura hacia la comunidad LGBTQ+ por parte de la iglesia: “Somos una pareja trans que pudo recibir la bendición de la Iglesia. Es emocionante para nosotros porque podemos acercar a quienes forman parte del colectivo y quienes creen y profesan la religión católica de nuevo a la Iglesia. Mostrarles que por ahí no todas las puertas están cerradas y que podemos ser parte de una comunidad religiosa”. 

Solange también explicó que el sacerdote actuó tras consultar con el arzobispo de Corrientes, Monseñor José Adolfo Larregain, quien, según le hicieron saber, determinó que no existía ningún impedimento canónico basado en el sexo biológico de los cónyuges ni nada por objetar para realizar el matrimonio. “Nos pudimos casar porque somos de sexo biológico distinto”, señaló. 

Solange afirmó que ambos se sometieron a un proceso de preparación matrimonial estándar y que el sacerdote conocía su situación desde el principio. También señaló que, si bien las actas de bautismo se presentaron con sus nombres de nacimiento, tanto el registro matrimonial como la celebración litúrgica utilizaron los nombres con los que ambos se identifican actualmente.

La boda se realizó sin contratiempos. Sin embargo, unos días después, el hecho se hizo público debido a entrevistas, fotos y videos difundidos en medios de comunicación y redes sociales. Esta visibilización provocó una reacción por parte de grupos católicos y, posteriormente, motivó un posicionamiento de la Arquidiócesis de Corrientes en el que indicó que no recibió la documentación correspondiente para la celebración del matrimonio y que procedería con las medidas disciplinarias correspondientes. 

En el comunicado, la Arquidiócesis escribió: “El matrimonio cristiano, en cuanto sacramento, requiere el cumplimiento de determinadas condiciones esenciales para su validez y licitud tal como lo establece el Derecho Canónico y la tradición viva de la Iglesia. La omisión de estas condiciones no solo desvirtúa el significado profundo del sacramento, sino que también puede generar confusión en la comunidad de los fieles.”

El comunicado también señala que, tras realizar consultas, procederá con las advertencias convenientes y medidas canónicas disciplinarias formales conforme a lo dispuesto por el Derecho Canónico actuando de oficio, dado que la Sede Arzobispal en ningún momento recibió la documentación eclesiástica correspondiente a las formalidades requeridas para el caso.

Después del comunicado de la Arquidiócesis, la parroquia también publicó un comunicado en el que señala que actuó siguiendo la orientación pastoral y norma eclesial y añadió: “Por respeto a la intimidad de las personas involucradas, no se brindarán detalles particulares ni se realizarán comentarios […] La Parroquia reafirma su compromiso con una auténtica acogida pastoral, siempre unida a la fidelidad y a la verdad del sacramento, y comunica que se reforzarán los procedimientos de entrevista, preparación y verificación, con el fin de resguardar la santidad de los sacramentos y evitar confusión en la comunidad.”

A pesar de los documentos compartidos, las organizaciones religiosas no han especificado si planean anular el matrimonio católico de la pareja, cuál será la actuación y las sanciones institucionales de oficio y, en su caso, a quién serán imputadas. La pareja afirma que entregó la documentación requerida, acató los procedimientos solicitados y siguió las instrucciones de la parroquia como lo hace cualquier otra pareja. 

Tras la polémica, Solange e Isaías han compartido su opinión al respecto en redes sociales. Expresaron que su matrimonio fue un acto de amor y de fe que reafirma su identidad, sus creencias y sus derechos. También compartieron que lo realizaron con respeto y compromiso y que esperan que se reconozca su derecho a vivirlo plenamente. 

Por su parte, activistas y organizaciones LGBTQ+ expresaron su apoyo a la pareja y cuestionaron la postura de la iglesia. Los principales cuestionamientos señalan que, mientras la sociedad avanza hacia la inclusión y el respeto por la diversidad, la Arquidiócesis de Corrientes sigue priorizando procedimientos arcaicos sobre los derechos humanos de sus fieles y ejerciendo discriminación institucional. 

El caso vuelve a poner el sobre la mesa el profundo debate de inclusión LGBTQ+ dentro de las religiones. Si bien, en la actualidad existen iglesias más abiertas y con una actitud de inclusión, lo cierto es que la mayoría no reconocen o aceptan a las diversidades sexogenéricas. En un contexto donde las creencias religiosas son parte integral de la identidad de algunas personas LGBTQ+, pero la iglesia es libre de conservar su doctrina y estatutos tradicionales ¿qué podríamos hacer como población LGBTQ+? Te leemos en los comentarios. 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *