La ganadora de la Palma Queer 2026, “Teenage Sex and Death at Camp Miasma”, llega a los cines de México 

La película ganadora de la Palma Queer en el Festival de Cannes 2026 “Adolescencia, sexo y muerte en campamento Miasma” (Teenage Sex and Death at Camp Miasma) se estrenó en los cines de México este 13 de agosto. Tras un recorrido exitoso por algunos de los festivales internacionales más prestigiados del mundo, la cinta llega los cines comerciales nacionales de la mano de la distribuidora MUBI y se espera que llegue a la plataforma a finales de este año. 

Se trata de una producción estadounidense-canadiense de terror psicológico, romance y sátira metacinematográfica, escrita y dirigida por Jane Schoenbrun. Está protagonizada por Hannah Einbinder, Gillian Anderson, Patrick Fischler y Jack Haven y fue producida por Plan B Entertainment, MUBI y Scythia Films. La cinta tuvo su estreno mundial en la sección de competencia Un Certain Regard del Festival de Cine de Cannes el 13 de mayo de 2026 y fue de las producciones más comentadas de la edición. 

Al igual que sus dos primeras películas, la directora explora la relación entre la identidad y la cultura popular. En Adolescencia, sexo y muerte en campamento Miasma, a través del asesino ficticio de la historia “Little Death” (Jack Haven) que se asocia con la identidad de género y el trauma, Schoenbrun convierte los códigos del género de cine slasher en una reflexión sobre la experiencia queer, la sexualidad y la posibilidad de transformar el miedo en placer y autoconocimiento. 

La película sigue a Kris (Hannah Einbinder), una directora de cine queer que recibe el encargo de resucitar “Camp Miasma”, una franquicia popular de películas slasher que comenzó en los años ochenta. Obsesionada desde su adolescencia con la cinta original, Kris viaja al lugar donde se rodó para convencer a Billy Presley (Gillian Anderson), la protagonista de la película, de participar en el nuevo proyecto. Su encuentro desencadena una relación cada vez más íntima y perturbadora en la que se mezclan deseo, sexo, violencia, memoria y creación artística. 

Ente los premios más destacados de la película se encuentran la Palma Queer en Cannes 2026, otorgada a Schoenbrun por la mejor película de temática LGBTQ+ del festival. Posteriormente ganó el Premio de la audiencia a Mejor largometraje narrativo en el Festival Frameline de San Francisco. En Múnich, fue nominada al CineRebels Award, mientras que en Cannes compitió por el premio de Un Certain Regard. Con estos galardones, la cinta se convierte en una de las obras queer más destacadas de 2026 y confirma la creciente presencia del cine de terror LGBTQIA+ en el circuito de festivales internacionales.

La recepción crítica también ha sido abrumadoramente positiva, aunque no completamente unánime. El consenso crítico destaca sobre todo la originalidad de Schoenbrun, la actuación de Gillian Anderson, la vulnerabilidad de Hannah Einbinder y la capacidad de convertir el género slasher en una exploración de la identidad queer y el deseo. El medio The Guardian la calificó como una reinvención progresista y surrealista del terror de los años ochenta, mientras que Time Out elogió su combinación de cine de género, placer queer y reflexión emocional. 

La crítica también ha señalado algunos límites: su abundancia de ideas, estructura deliberadamente desconcertante y tono psicosexual pueden hacerla menos accesible para espectadores que esperan un slasher convencional. El medio Associated Press, por ejemplo, la consideró una película recomendable, pero subrayó que se trata de una obra mucho más simbólica y metacinematográfica que un simple filme de terror. Los medios Screen Daily y Time señalaron que en determinados momentos la película puede quedar atrapada en la complejidad de sus propias ideas.

De forma general, la cinta parece consolidar a Jane Schoenbrun como una de las voces más singulares del cine queer contemporáneo. Si su película de 2024 “I Saw the TV Glow” utilizaba el terror y la fantasía para hablar de la identidad trans y de la sensación de no reconocerse en el propio cuerpo, Campamento Miasma desplaza la conversación hacia el deseo, la sexualidad, el trauma, el placer y la relación entre mirar y ser mirado. La diferencia es que en la segunda Schoenbrun no solo intenta representar la experiencia queer, sino convertir el propio lenguaje del cine de terror en el objeto de una relectura queer.

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