“No Rest for the Wicked” es una película danesa de romance gay, terror gótico y horror folk dirigida por Kasper Kalle y protagonizada por Egor Venned y Pilou Asbæk. La cinta está ambientada en las Islas Feroe en 1862 y adapta el cuento corto “Manor”, publicado en 1884 por el escritor alemán Karl Heinrich Ulrichs, una figura pionera en la defensa de los derechos de los hombres gais. Se trata de una coproducción entre Dinamarca, las Islas Feroe e Islandia.
Kasper Kalle dirige a partir de un guion que coescribió con Rasmus Birch, basado en el relato de Ulrichs. Filmada en danés y feroés, el reparto además incluye a Sofia Nolsøe Mikkelsen, Jóhannes Haukur Jóhannesson y Kjartan Hansen. La cinta tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine Fantasia el 22 de julio de 2026 y posteriormente se presentó en festivales de cine de Nueva Zelanda y Hong Kong. Se estrenó en los cines de Dinamarca e Islandia el pasado 3 de septiembre.
La producción estuvo a cargo de SF Studios Production, con Lars Bredo Rahbek como productor y Jon Hammer, Kristinn Thordarson y Leifur B. Dagfinnsson como coproductores. Participaron además las compañías feroesa Kykmyndir/Truenorth e islandesa Outlier Projects. El rodaje se realizó en las Islas Feroe durante agosto y septiembre de 2024, aprovechando precisamente los paisajes naturales que constituyen uno de los elementos centrales de su estética.
La película sigue a Baldur (Egor Venned), un joven pescador que vive con su madre viuda, Ásla (Sofia Nolsøe), en una pequeña comunidad aislada de las Islas Feroe. Tras la muerte de su padre, Baldur asume buena parte de las responsabilidades familiares y lleva una rutina marcada por el trabajo, la religión y las rígidas normas sociales de la comunidad. Todo cambia cuando rescata a Helge (Pilou Asbæk), un ballenero recio y carismático que ha quedado varado en la costa rocosa. Helge despierta en Baldur sentimientos y deseos que hasta entonces había mantenido reprimidos.
La atracción entre ambos se convierte progresivamente en una relación amorosa, pero una tragedia los separa y desencadena la dimensión sobrenatural de la película. El deseo de Baldur adquiere una fuerza casi física y parece abrir la puerta a una presencia sobrenatural que aterroriza a los habitantes de la isla. La comunidad responde desde la religión, la superstición y el miedo, intentando contener aquello que considera una amenaza. De esta manera, el componente vampírico y de horror folk funciona también como una metáfora del deseo queer reprimido y del castigo social impuesto sobre quienes desafían las normas religiosas y sexuales.
La elección del relato de Ulrichs es particularmente significativa desde una perspectiva LGBTQIA+. Manor, publicado en 1884, pertenece a una época en la que Ulrichs defendía públicamente la existencia de una identidad y un deseo homosexual, décadas antes de que el concepto moderno de orientación sexual se consolidara. La película traslada esa historia al remoto paisaje feroés y utiliza el terror gótico para explorar cuestiones de deseo, identidad, intolerancia, pertenencia y libertad.
Aunque inicialmente el proyecto estaba previsto para llegar a las pantallas durante 2025, su estreno internacional terminó postergándose hasta julio de 2026 en el Festival Fantasia de Montreal, donde compitió en la sección Cheval Noir. Ahí, obtuvo el premio Cheval Noir a Mejor dirección para Kasper Kalle, mientras que Pilou Asbæk recibió el premio a Mejor interpretación. Además, la película consiguió la medalla de plata del premio del público a Mejor película internacional.
La recepción crítica ha sido notablemente positiva. Uno de los aspectos más elogiados es la combinación entre romance y terror. Dennis Harvey, de Variety, destacó la atmósfera de la película y consideró que sus irregularidades terminan disolviéndose en una melancolía comparable a la de “Secreto en la montaña” (Brokeback Mountain) y “Todos somos extraños” (All of Us Strangers). Nikki Baughan, de Screen, destacó la utilización de las Islas Feroe de la década de 1860, la estética gótica nórdica y el tratamiento de la identidad queer.
La crítica también ha señalado que la película no se comporta como un filme de terror convencional. Su primera mitad privilegia el romance, la atmósfera y el conflicto interno de Baldur, mientras que el elemento vampírico adquiere mayor peso posteriormente. Esa combinación es precisamente uno de sus principales atractivos: utiliza el terror no solo para provocar miedo, sino para representar aquello que una sociedad represiva intenta enterrar. Actualmente, la cinta registra 96% en Rotten Tomatoes a partir de 23 críticas.
La película se perfila como una de las propuestas más interesantes del cine queer de terror de los últimos años. Su apuesta combina una historia de amor entre dos hombres con una estética de terror gótico y la obra de Ulrichs como punto de partida. El reconocimiento crítico obtenido sugiere que No Rest for the Wicked está consiguiendo algo poco habitual: utilizar el género fantástico y de terror para contar una historia queer esencialmente romántica, en la que el deseo no aparece como una amenaza que deba ser destruida, sino como una fuerza que se resiste a desaparecer.






