El reporte 2025 de la organización GLAAD titulado “Where We Are in Film” (Donde estamos en el cine), ha puesto de relieve un segundo año consecutivo de disminución en la inclusión de personajes LGBTQIA+ dentro de la industria cinematográfica estadounidense. El reporte, publicado el 9 de julio, evalúa la cantidad, calidad y diversidad de los personajes LGBTQIA+ que aparecen en las películas estrenadas por los diez estudios de cine más grandes de Estados Unidos durante el año calendario 2025.
De acuerdo con la organización de defensa de los derechos LGBTQIA+, el objetivo del reporte es “servir como una hoja de ruta hacia el aumento justo, preciso e inclusivo de la representación en el cine”. Sin embargo, tras los hallazgos de 2025, la organización considera que la tendencia de los últimos años es especialmente preocupante en un momento de creciente hostilidad política hacia las personas LGBTQIA+ en Estados Unidos, en particular hacia la población trans.
Entre sus principales hallazgos, GLAAD encontró que de las 225 películas estrenadas el año pasado, 46 contaron con personajes LGBTQIA+ (20.4%), frente a 59 de las 250 (23,6%) en 2024. Aunque la caída en el número de películas inclusivas es solo del 3%, la situación es más acentuada si consideramos el número de personajes que aparecen en las producciones. GLAAD contó 112 personajes LGBTQIA+ en las películas de 2025, frente a 181 el año anterior, lo que representa una caída del 32%.
Estas cifras suponen una disminución sostenida desde el máximo reciente registrado en el informe correspondiente a 2023, cuando el porcentaje de películas con personajes LGBTQIA+ alcanzó el 28,5 %. Se trata del tercer año consecutivo de descenso en la representación LGBTQIA+ en la pantalla grande. Adicionalmente, más allá de la disminución numérica, GLAAD advierte que la calidad y la diversidad de esa representación también continúan deteriorándose.
De forma adicional, el informe señala que los personajes LGBTQIA+ siguen apareciendo en papeles secundarios y que las historias protagonizadas por personas queer aún son escasas en las producciones de gran presupuesto. Además, la representación de personas LGBTQIA+ racializadas continúa siendo insuficiente: solo el 30% de los personajes LGBTQIA+ son personas de color, frente al 36% en 2024, y únicamente se incluyeron 10 personajes bisexuales y cuatro personajes LGBTQIA+ discapacitados.
De los 112 personajes LGBTQIA+ en las producciones 46 (41%) son hombres, 59 son mujeres (53%) y siete son personajes no binarios (6%), pero, quizá el dato más alarmante del estudio, no se identificó ningún personaje transgénero en las más de 200 películas analizadas. Para GLAAD, esta ausencia resulta especialmente grave considerando la intensa ofensiva política y legislativa que las personas trans enfrentan actualmente en distintos estados de Estados Unidos.
No obstante, no todo el panorama es negativo. El informe identifica al cine independiente y de presupuesto medio como el principal motor de la representación LGBTQIA+ actual. Películas como “Hedda”, “Blue Moon” y “Sorry, Baby” fueron destacadas por colocar personajes queer en el centro de sus historias y recibir una sólida respuesta crítica. El reporte también destaca la inclusión, por primera vez en los últimos tres años, de personajes LGBTQIA+ que viven con VIH.
Asimismo, GLAAD subraya que varias producciones de terror y comedia con personajes LGBTQIA+ obtuvieron resultados comerciales positivos, desmintiendo la idea de que la diversidad representa un riesgo financiero. La organización también reconoce el trabajo de distribuidoras independientes como Mubi y Magnolia Pictures, que continúan apostando por historias inclusivas mientras muchos de los grandes estudios y distribuidoras reducen este tipo de contenidos.
GLAAD sostiene que la tendencia negativa no responde únicamente a cuestiones comerciales o a falta de interés por parte del público. El público existe, pero Hollywood parece ignorarlo. La organización destaca que casi una cuarta parte de la Generación Z se identifica como LGBTQIA+, un grupo demográfico que constituye uno de los sectores más importantes para la industria del entretenimiento. Desde esta perspectiva, reducir la presencia de personajes queer no solo representa un retroceso en materia de inclusión, sino también una decisión comercial poco estratégica.
Aunque GLAAD no establece una relación causal directa, el informe sugiere que el clima político y los cambios en las prioridades de los grandes estudios podrían estar influyendo en las decisiones sobre qué historias llegan finalmente a la pantalla. En los últimos años se ha registrado un aumento de iniciativas legislativas dirigidas contra las personas trans y una creciente presión política sobre programas de diversidad e inclusión en instituciones públicas y privadas.
Tras el informe, la presidenta y CEO de GLAAD, Sarah Kate Ellis, advirtió en un comunicado sobre los riesgos de esta situación para la industria: “Si la industria no prioriza invertir en películas con personajes LGBTQ+, corre el riesgo de perder una generación que buscará entretenimiento donde sí pueda verse representada. El cine independiente mantiene viva la representación […] La televisión ha tenido un gran éxito contando historias LGBTQ. El cine está dejando dinero sobre la mesa al no seguir su ejemplo.”
Además, el comunicado también expresa su preocupación y reprocha el papel de la industria cinematográfica estadounidense en un momento político como el que vive Estados Unidos actualmente: “La exclusión y la tergiversación de las personas trans en el entretenimiento, mientras continúan siendo blanco de campañas de desinformación, legislación discriminatoria y violencia, es inadmisible”. Para la CEO de GLAAD, la situación representa un retroceso en un contexto político adverso.
El informe de GLAAD nos recuerda que la inclusión no consiste solo en aumentar el número de personajes LGBTQIA+ en la pantalla, sino en ofrecer historias diversas, complejas y protagonizadas por personas queer de distintos orígenes, identidades y experiencias y, en un momento en que el cine independiente continúa demostrando que estas narrativas pueden conectar con la crítica y el público, lanza un mensaje claro a la industria: reducir la representación no solo implica invisibilizar poblaciones, sino tmabien desaprovechar una oportunidad creativa y comercial en un mercado cada vez más diverso.
