Hoy primero de mayo se estrena en Netflix el drama español “Mi querida señorita”. La producción, dirigida por Fernando González Molina y escrita por Alana S. Portero, es una adaptación contemporánea del clásico homónimo de 1972 dirigido por Jaime de Armiñán. Fue producida por la productora de cine de los Javis, Suma Content, y protagonizada por Elisabeth Martínez junto a Anna Castillo y Paco León. También cuenta con la participación de Manu Ríos.
Se trata de una cinta que explora la intersexualidad y la identidad de género desde la tensión entre la tradición y la libertad personal en la España conservadora de finales de los años 90. Más que un refrito de la obra original, su guionista y su director la describen como una actualización de la primera película que tuvo un enfoque pionero en su época. En una entrevista con el medio La Vanguardia, Portero señaló que la cinta no aborda tanto lo que se contaba en la obra original, sino más bien lo que se callaba.
La historia sigue a Adela Castro, la hija adulta y soltera de una familia conservadora que pasa sus días entre la tienda de antigüedades familiar y las clases de catequesis que imparte. Marcada por la protección de su madre y el silencio sobre su intersexualidad, su vida cambia tras la inesperada amistad con un sacerdote recién llegado, el regreso de un amigo de su infancia y la irrupción de una mujer, Isabel. Los cambios provocan una reacción en cadena que lleva a Adela a un viaje en busca de sí misma, donde la identidad necesitará del amor y la ayuda de los demás para revelarse.
Portero añadió que la nueva versión decide nombrar, explicar y poner luz donde antes había ambigüedad, especialmente en torno a la intersexualidad del personaje protagonista. Por su parte, González Molina, destacó que la película busca explicar con claridad qué significa ser una persona intersexual, una vivencia históricamente poco representada tanto en el cine como en la literatura. Agregó que la cinta también hace énfasis en las relaciones con la familia elegida, que es la que muchas veces entiende y sostiene.
La producción eligió a la actriz intersexual que debuta en el cine, Elisabeth Martínez, como protagonista. El director compartió que esta fue una decisión esencial para él después de conversar con personas intersexuales que le compartieron no sentirse representadas por la interpretación en la película original. Además, la película contó con el asesoramiento de activistas y especialistas en un intento de construir un relato respetuoso y preciso.
Hasta el momento, la recepción crítica ha sido mayormente positivas. El medio El País la describió como una obra que “reinterpreta con coherencia y claridad el clásico y da visibilidad a lo antes inefable”, pero que a veces cae en excesos explicativos. En general, los críticos coincidieron en reconocer su importancia temática y su apuesta por la representación, especialmente al contar con una actriz intersexual en el papel principal, aunque debaten su ejecución narrativa y señalan que su enfoque didáctico le resta fuerza emocional.
Mi querida señorita tuvo su estreno mundial en el Festival de Cine de Málaga el 8 de marzo de 2026, seguido de su estreno en cines en España el 17 de abril del mismo año. Ha sido una de las producciones españolas más visibles del año por su presencia en festivales y su amplia difusión y distribución en Netflix. La película continúa el legado transgresor del filme original de 1972 al abordar abiertamente una identidad históricamente invisibilizada y que, hoy en día, sigue cargada de prejuicios, estigma y desconocimiento.
